Dice Enrique Symns en su libro El señor de los venenos que "La sed es mucho más hermosa y estética que el hambre." La película "Lust for live" fue traducida como "Sed de vivir" cuando "Lust" en realidad es lujuria. Será por eso "Bebed de mi copa y serás eterno". Aliviar la sed siempre fue hermoso y refrescante, lo que asociamos al espíritu, será por eso que uno tiene sed y no hambre de venganza.
El hambre, en cambio, queda relegada a temas banales, casi barbáricos. "Hambre de poder", se relaciona a la avaricia de un instinto primal y no a una saciedad espiritual. Aliviar el hambre es salvaje y grotesco, francamente nadie quiere tener que aliviarse el hambre. Dios es sabio y no por nada el primer pecado fue la carne. En la psicología argentina la comida tiene cierto rol fetichista que puede vislumbrarse en la forma de hablar.
Come de mí Come de mi carne
“Es un bombón, me la comería”. Zanahoria o banana por falo, limones por senos, pan dulce por trasero. Los elementos abundan. Escribe Gustav Richard en su Psicoanalisis del hombre normal: “Comemos con más afán y más glotonería cuando no recibimos la atención o el afecto de que tenemos necesidad” y “Uno engulle con glotonería como para compensar lo que su corazón no recibe”. Ya decía Buda que el hambre y el amor constituyen el germen de toda historia humana.
Se devela en el rito Argentino en torno al “Asado” que los hombres, al juntarse a engullir carne, adquieren un rol activo devorador en una suerte de latencia homosexual autofelatoria a la que se llama “Camaradería”. Allí confluyen las predisposiciones historico-psiquicas Argentinas del culto a la hombría, el culto a la amistad y la necesidad de comer para compensar esta profunda soledad.
No se entiende el menú, pero la salsa abunda Soy un gourmet que huele eternamente mal Viejas compotas que no dan respiro Al caníbal que hay en mí Que no es bien recibido en un banquete así
Publicado originalmente en Helecho Social Nº 00.
