Muerte, destrucción, crisis, violencia y locura. Es realmente la tragedia ¿Como se haya capacidad para tanto poder destructivo? ¿Por qué lo hemos permitido? Nada nos salvará de nosotros mismos. Ahora ya es muy tarde, de a ratos cada vez más breves se oyen las trompetas de Jericó. Descansa sobre nuestras palmas la daga que apuntamos hacia las córneas cansadas. Las dagas que, por propia voluntad, enterraremos de a poco en nuestros sensibles globos oculares hasta que entre gritos y lamentos sintamos el filamento del acero entre las meninges… estoy hablando de usar Twitter.
Habiendo recibido una notificación de un usuario que respondió a mi comentario en un post de Metrovías donde anunciaban que la línea D del subte operaba con demoras, me decidí por mi cuenta a ver de que se trataba. El amable usuario de la red me recordó que mis elecciones en el proceso legislativo de 2019 eran la causa de todos los males ocurrían. No pasaron ni 30 segundos y otro usuario le respondió al susodicho que él bien podría ser el primero en inaugurar la estación “Pluma Verde” del tren Roca.
Todo resultaba esperable hasta que un usuario de nombre @TomiHobbs empezó a reflexionar acerca de la conducta humana dentro de la red. “Los usuarios están re zarpados en atrevidos, bien podría “X” ponerle un freno a la violencia en su plataforma. Yo creo que en cuanto no haya un acuerdo de políticas y condiciones pactado por todos los usuarios de la red no seremos capaces de desarrollar un ambiente seguro que permita el florecimiento de una comunidad armónica que pueda confeccionar mejores y más avanzados videos de gatitos”
En un tono Furioso, el usuario @ChromeWellVLLC le dijo que no podíamos renunciar a la libertad de expresión, y que está en la naturaleza humana ser bueno siempre y cuando alguien no diga tremenda estupidez como para que un sabio se vea en la encomienda divina de mandarlo a solicitar un préstamo venéreo.
Tomi no perdió la compostura y dijo: “¿Acaso es menos sabio el hombre que cuando entra a una partida de CS en el mapa Inferno mutea el micrófono a riesgo de ser abrumado por insultos provenientes de su propio equipo? ¿No somos nosotros quienes elegimos dispararle a las pobres e inocentes gallinas?”
En internet, nuestra naturaleza es destructiva y es aquí donde mostramos nuestro verdadero carácter. En una igualdad de condiciones en las redes sociales el Hombre es el troll del Hombre.
Publicado originalmente en Helecho Social Nº 00. Páginas del PDF: 6.
