Al fin llegó la primavera Al fin iremos a pasear Al fin la ropa de la escuela Se empezará a deshilachar Y seremos hoy más jóvenes que ayer Es que el sol nos va a invitar a renacer -Charly García, 2017

Se acerca el 21 de septiembre y la vida nos sonríe un poco. Se empieza a palpitar de otra manera, con otro sentido. Los buzos están más en la mochila que sobre el pecho y el sol nos saluda el mismo tiempo que la luna. Comienzan a florecer las camisas y las rodillas respiran el aire fresco. Psssst. ¿Escuchaste eso? Son las birras que se abren, transpiradas por la diferencia de temperatura. Un verdadero placer.

Nos miramos más por la calle. Nos observamos con picardía y el calor objetivo también recae sobre el sujeto. La primaverita del corazón se nos presenta, estamos sedientos de amor y sexo. Mentalmente suena una cumbia de fondo, se cierran los ojos y se aflojan los hombros. Sos dama gratis.

¿Cómo se explica semejante estado de gracia? ¿Qué es esta efervescencia que siento cuando te miro? ¿Qué es esto que no me detiene a arrojarme sobre vos? Baruch Spinoza de una manera para nada simple (a mí me lo contó el Gilles Deleuze) sostiene que, cuando nuestros cuerpos encuentran elementos en común con otro, se crea un tercero superior y diferente a ambos de los que los otros dos no somos más que una parte. Es la magia de coincidir, la fantasía de conectar con algo o alguien. Precisamente porque ese todo diferente que se crea genera un aumento de potencia en nosotros. Tenemos mayor capacidad para actuar. Es la consecuencia de ser afectado por una pasión alegre. Y estar con vos se siente así.

Nombramos a las partes porque sabemos que su conjunto es diferente al todo, sin él no son nada. Cobro sentido cuando estoy en relación. Los individuos no existen, a Durkheim le chupaba un huevo por qué las personas se suicidaban. Y es que sí. ¿Cómo el todo no va a ser más que la suma de las partes si cuando nos vemos lo demás desaparece y ebulle todo en mi interior? Ya lo dijo Virus, cuando es con vos se siente todo irreal. Y eso solo es comparable con la música y el alcohol.

René Descartes además de escribir el fucking Discurso del Método hizo algo hermoso, ultrasensible y diminuto llamado Las Pasiones del Alma. Un tratado donde, artículo por artículo, se dedica a definir y explicar cada una de las emociones. Una locurita de menos de 200 páginas que verdaderamente da ternura y fantasía. Porque el tipo explica todo articulando filosofía con fisiología, es muy bueno. Vamos a detenernos en el amor, la alegría y el deseo. Porque eso es ser dama gratis, eso es la primaverita de la que les hablo.

René, además de decir que en el mundo hay vitaminas y proteínas, marihuana, éxtasis y cocaína; comenta que las pasiones son la clase de pensamiento que más conmueve y agita el alma. Aww, qué goma. Particularmente, el amor es una emoción provocada por el movimiento de los espíritus que nos incita a unirnos con los objetos que nos resultan convenientes. Así que ya sabés, si tratás a una mujer como objeto es porque la amás. Noooooo, joda, joda.

Señala que, cuando eso que amamos conlleva una estima mayor a la que tenemos por nosotros mismos, entonces se trata de devoción. Es un tipo de amor en el que preferimos tanto la cosa amada, que no tenemos miedo de morir con tal de preservarla. Literal mi vida por la gorda, así se siente. Miren cómo lo explica fisiológicamente: en el amor observo que el latido del pulso es regular, y mucho más grande y más fuerte que de costumbre. Se siente una dulce calidez en el pecho y la digestión de las viandas se hace rápidamente en el estómago, de suerte que esta pasión es útil para la salud.

¿Cómo vas a decir que es útil para la salud amar? Voy a morirme muerta. Encima es así durante todo el tratado. Ultraespecífico y verdadero, comentando cosas que te hacen derretir.

Vamos con la alegría, entonces. Esta genera un pulso más rápido pero no tan fuerte ni tan grande como el amor. La diferencia radica en que el calor no sucede fundamentalmente en el pecho, se extiende en todas las partes. Por eso a veces causa sonrojo, porque la alegría vuelve el color más vivo y más bermejo, hace que la sangre circule más deprisa por las venas y que, al volverse más cálida y sutil, hinche moderadamente todas las partes del rostro, lo que le da un aire más risueño y más alegre. Puta madre, loco. Con razón siento que todo el mundo sabe que estoy hablando con vos. Es la cara de estúpida que me delata. En fin.

Ahora toca el maldito deseo. Cuando se produce el mismo, el corazón se agita con más violencia que con cualquier otra pasión, se agudizan los sentidos y tenemos mayor movilidad. Esto se debe a que en esos momentos, tenemos la voluntad de obtener algún bien y el cuerpo hace todo lo posible por conseguirlo: envía rápidamente a los espíritus del cerebro hacia todas las partes que sirven para las acciones requeridas a tal efecto, particularmente al corazón y a las partes que le proporcionan más sangre. Tanto para mantener y fortalecer la idea de esa voluntad, como para que la sangre pase de allí a todos los órganos y a todos los músculos que puedan emplearse para obtener lo que se desea. Por eso nos ponemos tan trolas y nos reímos de todas las boludeces que escuchamos. Porque la deseamos con toda nuestra alma.

Bueno. Eso es la primaverita, eso sentimos en estas épocas. El amor, la alegría y el deseo invaden nuestro ser. Nos relacionamos con otros y creamos constantemente entidades superiores a nosotros mismos, producto de nuestras conexiones. Experimentamos un aumento de potencia, nos sentimos capaces de todo. ¿Y si sale bien? Embocás todos los papelitos en el tacho y te ves persuadida por alguna mirada. Te sonrojás más fácil, las sonrisas salen solas.

Ay por dios qué gei. Pero ya lo dijo Lilita y lo afirma este fanzine: solo existen Dios y la primavera. Y desde que te conozco evoco con frecuencia al primero y hace mucho más calor.

>Pd: las refes sobre Spinoza fueron extraídas de En medio de Spinoza de Gilles Deleuze, pero su Ética demostrada según el orden geométrico está muy bien. En relación a René Descartes, ya lo dije pero usé Las Pasiones del Alma. Es muy cholulo y se lee con muchísima velocidad. Recomiendo fervientemente. Finalmente, quiero hacer una mención especial a la Reina del Interior, quien me acercó aquella vez el concepto de la primaverita. Ahora sí, las normas APA abandonaron el chat.

Publicado originalmente en Helecho Social Nº 03.