En Relatos Salvajes, el personaje que encarna Darin es apodado “Bombita” luego de instalar un dispositivo explosivo en el estacionamiento donde tenían detenido su auto debido a una supuesta infracción de tránsito.
Para quienes aún no vieron la película, la historia es básicamente así: Un día Simon estaciona su auto en frente de una panadería mientras compra una torta para el cumpleaños de su hija. Al parecer, según el personal de tránsito, el coche estaba mal estacionado y por lo tanto deciden remolcarlo. La película retrata la insatisfacción a la cual nos encontramos siempre que queremos hacer un reclamo que involucre un sistema burocrático. Simon insiste con su inocencia pero le responden con frases evasivas, le sugieren llenar formularios y seguir procedimientos que parecen interminables y absurdos.
El relato nos hace sentir genuinamente identificados con el personaje. Cuántas veces hemos hecho reclamos por algún servicio y nos encontramos con respuestas insuficientes, que no solucionan nada.
El viernes pasado fui a una clase de Historia del Conocimiento Sociologico II donde tuve mi primer acercamiento a la teoría de la acción comunicativa de Habermas. Me fui algo confundida y disconforme con lo visto en clase.
Entiendo que para el autor en la actualidad existe una creciente tendencia a la colonización del mundo de la vida volviendo más difícil el entendimiento y las relaciones entre sujetos. En eso estoy completamente de acuerdo. Mientras el profesor hablaba de esto no dejaba de pensar en Bombita. También pensaba en mi caso. Hace un par de semanas estuve sin wifi durante ocho días. Fueron ochos días incansables tratando de comunicarme con Personal. Para mi desagrado me encuentro con que al llamar al número de atención al cliente ya no te atiende una persona, sino una máquina. ¿Qué tipo de reclamo puedo hacerle yo a una máquina? Ninguna de las opciones que emitía se correspondía con mi caso. Quería hablar con una persona, una persona de carne y hueso, pero ¿Sería eso suficiente para resolver el problema?
Al parecer la teoría de Habermas contestaba a mi pregunta. Tanto el cliente como los empleados no logran entenderse porque se comunican de manera distinta. El mundo de la vida es un espacio donde prevalece la acción comunicativa orientada al entendimiento mutuo. Los medios de integración social son el lenguaje, los valores éticos y morales. Por otro lado, están los sistemas, que se caracterizan por su orientación hacia la eficiencia y la maximización de objetivos específicos. En estos ámbitos destaca una falta de entendimiento y de escucha ya que sus medios de integración social son el dinero y el poder. Siendo la comunicación un medio fundamental a través del cual los individuos interactúan y construyen la realidad social, los sistemas limitan esta capacidad intentando apropiarse del proceso de socialización.
Pese a esta lectura que Habermas hace de la actualidad, tiene una esperanza en la comunicación y las capacidades del sujeto. Considera que somos dueños de nuestros actos y nuestras decisiones, por lo tanto nos propone relacionarnos con el mundo de forma reflexiva, valiéndonos de nuestra capacidad de comunicación.
En esta parte de la clase fue cuando empecé a cuestionarme un poco lo que decía el autor. Las esperanzas que tiene Habermas en cuanto a las capacidades de comunicación y reflexión del sujeto me parecieron un tanto ingenuas, hasta inocentes diría yo.
La colonización del mundo de la vida es cada vez más evidente pero… ¿Acaso será que la comunicación orientada al entendimiento es la solución al problema?
Para Bombita la solución es explotar todo por los aires. Considero que para mí también.
Publicado originalmente en Helecho Social Nº 01. Páginas del PDF: 5, 6.
